La violencia como respuesta a un mundo violento
SUCRÉ es una autopsia escénica sobre la violencia normalizada en nuestra sociedad. Inspirada en Roberto Zucco de Bernard-Marie Koltès, la obra entrelaza dos trayectorias independientes —la de un hombre y una mujer— para explorar cómo la violencia se oculta en la cotidianidad, en los cuerpos y en el lenguaje que la endulza para hacerla digerible.
No hay moralejas aquí. Los cuerpos no enseñan. Sucumben. Un recordatorio de que, aunque la violencia pueda parecer parte del paisaje, nunca deja de estar ahí.
En esta sala de contención forense, lo terrible se estudia, se diseca y se expone, revelando las cicatrices invisibles del cuerpo.
Una cámara en directo amplía, acerca, selecciona y recorta aquello que queremos ver y aquello que preferimos mantener lejos. Enfoca lo imperceptible y revela matices que a simple vista permanecen ocultos.
Una mujer yace en la cama, con la mirada perdida. Mientras, un hombre le habla sobre el último libro que ha leído: El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl.
Una paloma negra se posa sobre el lomo de un rinoceronte blanco.
El público será voyeur de estos cuadros vivos. Testigo, pero también partícipe de los actos que aquí sucedan.
“¿Hasta qué punto la violencia no es una anomalía, sino el lenguaje oculto de un sistema que la reproduce?”